Es el medio más utilizado en la limpieza de los tanques de tormenta, una vez éstos se encuentran vacíos después de haber cumplido su función.
Su forma geométrica permite:
Desalojar de golpe y bruscamente el agua almacenada en el volteador (expresada en litros por metro de longitud de volteador) que limpiará y arrastrará los sólidos decantados en el tanque de tormenta.
Retornar después a su posición original sin ningún tipo de accionamiento.
Básicamente es un elemento longitudinal apoyado en soportes sujetos a las paredes laterales o a la pared posterior o al techo y al que se hace llegar, bien manual o bien automáticamente, el agua de limpieza.
Una vez alcanza el agua en el interior del volteador un determinado nivel, éste vuelca y arroja el agua almacenada.
Se deben tener en cuenta unos criterios mínimos indispensables en la terminación del tanque de tormentas: